Esa vez que te vi me dejaste atontado, intenté acercarme, saber quien eras, conocerte, oírte, pero no pude, no me animé. Ahora te imagino, te idealizo. Tu voz debe ser suave, un delicado susurro, tus ojos cristalinos, iluminados por un alma bondadosa, tus cándidas manos... ¡Ay!, Si sólo pudiera tocarlas. Y ahora me arrepiento ¿Porqué no me acerqué? Podría haberlo hecho. Ahora te busco, todos los días visito el mismo lugar con esperanza, loca esperanza, sé que algún día te encontraré. ¿De dónde eres? ¿Porqué no vuelves? ¿Vives todavía? Preguntas sin respuesta. Deseo encontrarte y no sé si existes... ¿Porqué nunca regresaste? Tal vez eras sólo un producto de mi imaginación, una imagen, un reflejo de alguien que no existe, de alguien que perdí, de alguien que nunca olvidaré. Aún te amo... Juan Eduardo de Urraza |